Maldito peso. Parte II

En el 2017 escribía en el blog personal la entrada de Maldito Peso. Un blog que hice para escribir ideas, pensamientos y otros temas personales que me ayudaban a estructurar mis pensamientos. Después de estos años, me apetece comentar un poco la entrada, hacer alguna aportación más tras ver los vídeos del hormiguero y observar como la sociedad sigue con las mismas estupideces de siempre. Algo que no creo que vaya a cambiar, ya que programas que tienen millones de seguidores, siguen mandando mensajes de mierda (siento la expresión, pero es lo que siento).

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En este vídeo del homiguero, vemos un «desafio y reto para valientes» según Pablo Motos.  Sigue luciéndose diciendo : «El Monaguillo está un poco fanegas», pareciendo importante mostrar a la audiencia que debe perder peso y ver que ocurre desde el jueves al lunes. Esa pérdida o ganancia de peso será un ÉXITO o un FRACASO.

De primeras, un programa que intenta mostrar algo de ciencia (y que en muchas ocasiones está bien), en este momento se lo pasa por el forro, comenzando mal, muy mal. De hecho, me sorprende cuando sigo viendo el vídeo con comentarios del tipo » el castigo es que delante de toda España puedas ser la Ramona», con las risas de todos los colaboradores. Ante esta situación patética, el Monaguillo grita de manera muy épica que el lunes pesará 89 kg (Dos kilos menos). Y el vídeo termina lamentablemente con la canción de la Ramona pechugona. En fin…

El sobrepeso y la obesidad afectan a más de 2 mil millones de adultos, y la prevalencia casi se ha triplicado en 40 años. El exceso de peso es complejo (llevo aproximadamente estudiando 10 años sobre ello y todavía no lo entiendo, ni creo que lo llegaré a entender bien),  y afecta a componentes fisiológicos y psicológicos que deben ser cuidados desde todos los ámbitos. Por supuesto, los medios de comunicación deberían dejar de mandar estos mensajes y comenzar a ser serios en lo referente a la salud.

Creo que todos nos podemos equivocar, pero las personas con obesidad comúnmente enfrentan una forma generalizada y resistente de estigma social. A menudo están sujetos a discriminación en el lugar de trabajo, así como en entornos educativos y sanitarios, y ahora, miles de espectadores también lo pueden ver delante de sus televisores. La investigación indica que el estigma de peso puede causar daño físico y psicológico, y que las personas afectadas tienen menos probabilidades de cuidarse, afectando a sus niveles de salud. Por estas razones, el estigma de peso socava los derechos humanos y sociales y es inaceptable en las sociedades modernas.

Hace unos meses en la revista Nature Medicien, se publicó un consenso internacional para acabar con el estigma de la #obesidad. Un grupo multidisciplinario de expertos internacionales, incluidos representantes de organizaciones científicas, revisó la evidencia disponible sobre las causas y los daños del estigma de peso, siendo ya hora de que se conozca entre toda la población. Incluso, que lo medios de comunicación, comiencen a tratar y hablar adecuadamente sobre este tema.

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En el siguiente vídeo, el Monaguillo promete que ha estado a «dieta» desde el jueves y vuelve otra vez a la famosa báscula y de manera IMPRESIONANTE llega al peso que esperaba y parece todo un ÉXITO (el modo ironía está ON). En este momento, explica que no ha hecho nada raro, comer pollito a la plancha, verdura, etc, y que está SUPER CONTENTO.  Ahí, Pablo vuelve a hacerle otro reto hasta el jueves y le piden bajar a 87 kg.

Desgraciadamente, el jueves 18/06/2020 se vuelve a pesar y…..

FRACASO ABSOLUTO!!!!!

Según ellos. Muy buen mensaje señores del Hormiguero, muuuuy buen mensaje. Sí señor. Aportando valor a esta sociedad que está cada día más confundida con todo este problema. Gracias por vuestra ayuda.

Si bien es importante crear conciencia sobre las consecuencias negativas del estigma de peso, la conciencia por sí sola no es suficiente para eliminar el problema. Desafiar y cambiar las creencias generalizadas y arraigadas, las ideas preconcebidas y la mentalidad predominante requiere una nueva narrativa pública sobre el exceso de peso y la obesidad, que sea coherente con el conocimiento científico moderno.

Reconocemos que

  • Las personas afectadas por el sobrepeso y la obesidad enfrentan una forma generalizada de estigma social basado en la suposición típicamente no probada de que su peso corporal deriva principalmente de la falta de autodisciplina y responsabilidad personal.
  • Tal representación es inconsistente con la evidencia científica actual que demuestra que la regulación del peso corporal no está completamente bajo control volitivo, y que los factores biológicos, genéticos y ambientales contribuyen de manera crítica a la obesidad.
  • El sesgo de peso y el estigma pueden dar lugar a discriminación y socavar los derechos humanos, los derechos sociales y la salud de las personas afectadas.
  • El estigma de peso y la discriminación no se pueden tolerar en las sociedades modernas

Condenamos

  • El uso de lenguaje estigmatizante, imágenes, actitudes, políticas y discriminación basada en el peso, donde sea que ocurran.

Nos comprometemos

  • Tratar a las personas con sobrepeso y obesidad con dignidad y respeto.
  • Abstenerse de usar lenguaje, imágenes y narraciones estereotípicas que describan de manera injusta e inexacta a las personas con sobrepeso y obesidad como vagos, glotones y carentes de fuerza de voluntad o autodisciplina.
  • Fomentar y apoyar iniciativas educativas destinadas a erradicar el sesgo de peso a través de la difusión de los conocimientos actuales sobre la obesidad y la regulación del peso corporal.
  • Fomentar y apoyar iniciativas destinadas a prevenir la discriminación de peso en el lugar de trabajo, la educación y la atención médica.

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Consecuencias físicas y mentales del estigma de peso

Los niños con sobrepeso y obesidad con frecuencia son objeto de burlas e intimidaciones basadas en el peso en la escuela. En comparación con los estudiantes de bajo peso corporal, los adolescentes con sobrepeso u obesidad son significativamente más propensos a experimentar aislamiento social. Así lo exponen varios autores y declaraciones. Además, tienen un mayor riesgo de victimización relacional, verbal, cibernética y física. También son más susceptibles a desarrollar trastornos de salud mental, especialmente ansiedad y depresión, además de obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Pero es que además, Las personas con sobrepeso y obesidad que experimentan discriminación de peso muestran niveles más altos de proteína C reactiva circulante, cortisol, riesgo cardio-metabólico a largo plazo y una mayor mortalidad comparación con aquellos que no experimentaron discriminación de peso.

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La brecha entre la evidencia científica y los conceptos erróneos en la narrativa pública.

1. Peso corporal = calorías adentro – calorías afuera:

Esta ecuación a menudo se simplifica en exceso en la narrativa pública de la obesidad, e incluso por los profesionales de la salud, como si las dos variables (calorías entrantes y calóricas) dependieran solo de dos factores, la cantidad de alimentos consumidos y el ejercicio realizado, lo que implica que el peso corporal es completamente controlable por decisiones voluntarias de comer menos y hacer más ejercicio.

2. La obesidad es causada principalmente por comer en exceso voluntariamente y por un estilo de vida sedentario.

Aunque este concepto podría parecer una conclusión directa, dadas las experiencias personales comunes de las fluctuaciones del peso corporal durante los períodos de consumo excesivo de energía o estilo de vida sedentario, la evidencia respalda una situación más matizada.

3. La obesidad es una elección de estilo de vida.

Las personas con obesidad generalmente reconocen la obesidad como un problema de salud grave, en lugar de una elección consciente. Más de dos tercios de 3.008 personas con obesidad encuestadas en el Estudio ACTION consideraron que la obesidad es tan o más grave que otras afecciones de salud, incluida la presión arterial alta, la diabetes y la depresión. Teniendo en cuenta los efectos negativos de la obesidad en la calidad de vida, los riesgos bien conocidos de complicaciones graves y la reducción de la esperanza de vida asociada con ella, es una idea errónea definir la obesidad como una opción.

4. La obesidad es una condición, no una enfermedad.

Aquí hay mucha polémica. Etiquetar la obesidad como una enfermedad, factor de riesgo o afección tiene implicaciones para el tratamiento y el desarrollo de políticas y puede contribuir a promover o mitigar los puntos de vista estigmatizantes hacia las personas afectadas. Un argumento que se usa a menudo en contra de etiquetar la obesidad como una enfermedad es que al hacerlo se comunica un mensaje social de que la responsabilidad individual no es relevante en la obesidad, lo que reduce la adherencia a estilos de vida más saludables. Sin embargo, definir la obesidad como una enfermedad, o no, debe basarse en evidencia médica y biológica objetiva, no en implicaciones sociológicas.

5. La obesidad severa generalmente es reversible al comer voluntariamente menos y hacer más ejercicio

Esta suposición tampoco está respaldada por evidencia. Primero, se sabe que el peso corporal y la masa grasa están regulados por numerosos mecanismos fisiológicos, más allá de la ingesta voluntaria de alimentos y el ejercicio físico. Una gran cantidad de evidencia clínica ha demostrado que los intentos voluntarios de comer menos y hacer más ejercicio solo producen efectos modestos sobre el peso corporal en la mayoría de las personas con obesidad severa.

Cuando la masa grasa disminuye, el cuerpo responde con un gasto reducido de energía en reposo  y cambios en las señales que aumentan el hambre y reducen la saciedad (por ejemplo, leptina, grelina). Estas adaptaciones metabólicas y biológicas compensatorias promueven la recuperación de peso y persisten mientras las personas estén en un estado de energía reducida, incluso si recuperan algo de peso