LA IMPORTANCIA DE LOS DATOS Y DEL JUGADOR INVOLUCRADO CON ELLOS

Roger Federer había sufrido una extraña debacle, del 4-0 al 5-7, en el ‘tie-break’ del primer set ante Nick Kyrgios. Ni siquiera el ganador de 20 títulos de Grand Slam parecía capaz de desnivelar la tremenda igualdad en la segunda jornada de la Copa Laver. Incluso parecía algo superado ante los arrebatos geniales del tenista de Canberra. Sin embargo, en esos momentos de tensión, encontró un sorprendente consejo de Rafa Nadal que coincidió con su despegue en el marcador

«Intenta jugar con el menor número de golpes posible. A ser posible menos de cinco», le trasladó el español durante uno de los descansos. Rafa, conocido por su memoria para recordar los datos cruciales de cada partido. «Cuando el punto se disputa a menos de cinco golpes estás ganando más que él», advirtió al suizo antes de su remontada ante Kyrgios.

En muchas ocasiones he oído decir que «no hay que obsesionarse con los datos, el deporte es algo abierto y se debe simplemente jugar, porque el azar hace mucho más que los datos». Personalmente, no estoy de acuerdo con esta afirmación. Los datos son un elemento fundamental en estos momentos. Nunca antes teníamos tanta información disponible. Ahora, lo verdaderamente importante es saber filtrarlos e interpretarlos con sentido común. Así lo hizo Rafa Nadal, el cuál me demuestra cada día porqué lleva años en la élite del tenis. Me pregunto, si todos los deportistas pensarán en la importancia de estos datos o simplemente entrenan duro y ya está. Conocerse a sí mismo, nuestra forma de juego y la de nuestros competidores es fundamental. En la empresa tienen claro que los datos son fundamentales para conocer el mercado y las tendencias del mercado, pero en el mundo del deporte ¿Lo tenemos tan claro?.

Si un futbolista sabe cuanto corre en un partido, cuantos cambios de velocidad realiza, hacia qué dirección y cómo toma decisiones durante el partido, podrá hacer un ejercicio de auto ajuste, podrá trabajar de manera mucho más específica e individualizada. Sin embargo, para ello tiene que estar implicado, tiene que «querer saber», «querer conocerse».  Por ejemplo, Michael Jordan sabía perfectamente todos sus datos, sabía que la defensa era un talón de Aquiles en su juego. Ese mismo año, tomo la decisión de cambiar las estadísticas y se convirtió en el mejor defensor de la temporada. Ese estudio de los datos le llevó a ser mejor jugador, pero tuvo que ACEPTAR la realidad, esa que sólo te muestran los datos.

¿Esto quiere decir que no hay que dejar salir la creatividad o la flexibilidad en la toma de decisiones o en el juego?. La respuesta es NO, todo lo contrario. Hay que ser creativo, sacar el talento natural que uno tiene,  y tener en cuenta los datos para cuando lo necesitemos.

¿Piensas igual, diferente?