Hace unas semanas comenzamos a leer un artículo muy interesante sobre el papel del ejercicio en la pérdida de peso y en el mantenimiento del mismo a lo largo del tiempo. Siempre he dicho que los profesionales nos damos palmadas en la espalda porque somos capaces de hacer bajar 10-20 kg a una persona en 3-6 meses. Sin embargo, el gran problema reside en lo que ocurre a lo largo de los siguientes 3-5 años. En ese momento donde la gran mayoría recupera el peso perdido en esos meses. Aproximadamente un 80% de las personas recupera el peso perdido y la gran pregunta es ¿ Por qué?

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Un reciente estudio publicado en la revista Physiology and Behavior nos ponía en contexto de las razones en contra y a favor del ejercicio. Argumentos que presenta en formato artículo y que tiene el propósito de aportar una perspectiva unificada, identificar posibles brechas o fallos en los artículos de investigación y generar un debate para abordar el futuro de la pérdida de peso.

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Los tips más interesantes que podemos sacar de este artículo los encontramos de manera mucho más extensa en las entradas de Obesity Management School pero haremos un breve resumen de las dos entradas de OMS.

Parte I. Razones en contra

Según el grupo de expertos de la NIH existen dos razones principales para explicar las altas tasas de reincidencia:

  1. La pérdida de peso lograda a través de la dieta induce una serie de adaptaciones fisiológicas y conductuales que colectivamente resultan en una elevación del apetito y una supresión del gasto de energía.
  2. Las estrategias conductuales y farmacéuticas utilizadas para inducir la pérdida de peso se emplean comúnmente de manera transitoria y la adherencia a estas estrategias generalmente disminuye a medida que se acerca la meseta de pérdida de peso.

Después de la dieta, los fármacos y la psicología se comienza a hablar mucho del ejercicio como herramienta para potenciar los tratamientos de la obesidad. Los beneficios son claros y están bien estudiados, sin embargo el ejercicio como estrategia para el mantenimiento del peso ha sido cuestionado y puesto a debate por varios motivos.

1) La falta de pruebas provenientes de ensayos aleatorios controlados  (RCTs=randomized controlled trials)

A pesar de los beneficios del ejercicio para la salud de las personas, se ha puesto en duda la utilidad del mismo a largo plazo porque la gente no es capaz de mantener en su día a día la intensidad y la “dosis” necesaria para mantener el peso.

2) La compensación conductual en respuesta al ejercicio.

Hablando en términos prácticos, si todo lo demás permanece igual, el ejercicio debería facilitar el mantenimiento de la pérdida de peso al aumentar el gasto de energía. Sin embargo, aumentar el gasto de energía a través de un ejercicio moderado puede resultar en comportamientos compensatorios que niegan el balance de energía negativo inducido por el ejercicio.

En individuos susceptibles a la compensación del comportamiento, el ejercicio no puede mejorar el mantenimiento de la pérdida de peso a menos que se pueda implementar de una manera que minimice o elimine estos comportamientos compensatorios

3) La variabilidad interindividual en la respuesta al ejercicio.

Esta es una gran cuestión que debemos preguntarnos todos los profesionales ¿Realmente afecta del mismo modo el ejercicio a todas las personas? ¿Cómo influye que haya sido sedentario durante toda la vida o activo? ¿Podría estar más predispuesto el cuerpo a mejorar y a sentirse mejor cuando la persona es “respondedora”?. ¿Realmente existen los responders and noresponders?

Es probable que sea la respuesta sea muy compleja, con orígenes en la predisposición genética o epigenética, conductas compensatorias espontáneas u otros factores ambientales, socioeconómicos y psicológicos que afectan los comportamientos alimenticios y de actividad física. Lo que está claro es que debemos hacernos estas preguntas para buscar respuestas adecuadas para cada persona. ¿Todo el mundo debe incluir ejercicio físico?

4) “No importa, no lo harán”.

Frase lapidaria y con la que estoy de acuerdo: “A menos que se aborden las barreras para la adherencia de las personas con obesidad, el ejercicio fracasará como una estrategia efectiva para mantener la pérdida de peso”. 

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Parte II. ARGUMENTOS A FAVOR

Existe un considerable número de pruebas que respaldan la utilidad de la actividad física para los programas de mantenimiento de pérdida de peso. Dentro de la National Weight Control Registry han identificado un programa de ejercicio regular como una característica clave de aquellos que han tenido éxito con el mantenimiento de la pérdida de peso. Sin embargo, la mayoría informa de que realiza 1 hora de ejercicio moderado-intenso al día.  Hagamos un minuto de reflexión y pensemos ¿cuántas personas serán capaces de implementar 1 hora al día en esta sociedad del “no tengo tiempo?

Otra de las necesidades que tenemos los profesionales es en la de entender como el organismo es capaz  de contrarrestar el impulso biológico para recuperar peso. ¿Alguien piensa que después de 20 años con 50 kilos de más, el organismo es capaz de perder 20-30 kilos en 6 meses y no manifestarse de alguna manera?

Una gran número de estudios en animales y humanos proporciona evidencia clara de que estas adaptaciones ocurren en una serie de nodos reguladores clave en los tejidos periféricos y circuitos neuronales del cerebro. El efecto general de estas adaptaciones es la creación de una deficiencia energética, caracterizada por un desajuste entre el apetito y las necesidades energéticas. También puede haber adaptaciones neuroendocrinas adicionales que mejoren los aspectos gratificantes de la comida y reduzcan el deseo de estar físicamente activo, lo que exacerba aún más el desajuste entre el apetito y el gasto de energía. Es decir, necesitamos mantener el ejercicio físico durante un tiempo considerable, aguantar situaciones de “estres” durante un tiempo y esperar que el cuerpo se adapte a una nueva situación respondiendo favorablemente al ejercicio.

Para terminar nos deja una serie preguntas que nos hacen reflexionar sobre el tema:

  • ¿Existen diferencias entre hombres y mujeres en las respuestas biológicas, psicológicas o conductuales al ejercicio?
  • ¿Cómo afecta el envejecimiento a estas respuestas a lo largo de la vida?
  • ¿Cómo influye el cambio de la frecuencia, duración, intensidad o tipo de ejercicio estructurado en la respuesta de la persona?
  • ¿Cuáles son las diferencias entre los beneficios de un protocolo de ejercicios y los que se obtienen al alterar las actividades diarias?
  • ¿El aumento del flujo de energía mejora el mantenimiento de la pérdida de peso y, en caso afirmativo, por qué mecanismo?
  • ¿Por qué algunos individuos disfrutan del ejercicio mientras que otros tienen aversión a él?
  • Por último, y probablemente lo más importante, ¿hay una manera de aumentar el valor gratificante del ejercicio para hacer que sea más atractivo para las personas después de haber perdido peso?

Muchas preguntas por resolver, mucho por estudiar y gran entusiasmo por aprender y poder ayudar a muchas personas con un gran problema. En marzo hablaremos mucho de todos estos temas en la nueva formación que ofrece Obesity Management School

 

2 comentarios en “¿Es el ejercicio regular una estrategia eficaz para mantener la pérdida de peso?

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