Hace unos días escribía sobre la importancia de realizarse un reconocimiento médico deportivo, previo a la realización de cualquier tipo de esfuerzo físico para tantear y descartar posibles patologías cardíacas o pulmonares. Intenté explicar la importancia de realizarse una Historia clínica y un electrocardiograma (ECG), y que un médico especialista, evalúe la normalidad del mismo y decida si se deben hacer pruebas complementarias al ECG.

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Por otro lado, la Prueba de Esfuerzo o ergoespirometría (PE) tiene otro objetivo importante, que es el que me gustaría explicar en estos tres posts: “Determinar y analizar la respuesta integral al ejercicio y evaluar la funcionalidad de los sistemas implicados durante un esfuerzo físico, en este caso, incremental”.

Gracias a F. Javier Calderón, jefe y sobre todo “maestro”, he aprendido la importancia y la dificultad que conlleva simplificar la fisiología humana, entenderla desde su base, desde el reposo, y a partir de ahí, pensar (discurrir) que ocurre durante el ejercicio. El comportamiento del organismo en esfuerzo es curioso y por ese motivo, mi reto es intentar explicar de forma “simplificada” diferentes partes de la PE.

Empecemos por el principio. PARTE  I: Fisiología integral en la PE.

Captura de pantalla 2013-04-15 a las 22.02.29Durante una PE, podemos observar el comportamiento de diferentes sistemas que componen el cuerpo humano (Sistema cardiovascular, respiratorio, endocrino…) para intentar mantener un equilibrio interno del cuerpo (homeostasis) ante un esfuerzo progresivo e incremental. Cuando empezamos a correr, no sólo el  sistema locomotor se pone en funcionamiento, dentro de nosotros se están produciendo cambios en el sistema de aporte de oxigeno, que como bien explica Calderón en su libro, está formado por el aparato respiratorio (captación de oxigeno (O2)), un sistema de transporte (la sangre) y un sistema que bombea y distribuye toda esta sangre a diferentes puntos del cuerpo (cerebro, músculos …). Por otro lado, tenemos un sistema que intentará aportar energía mediante un sistema de asimilación de combustible (aparato digestivo) que hemos aportado mediante la nutrición y un sistema que libere y regule la utilización de esa energía (metabolismo y endocrino) y que mantenga estable este desequilibro al que estamos llevamos a nuestro cuerpo. Por supuesto, no podemos olvidarnos que quien recibe toda esta información y manda diferentes estímulos es el Sistema nervioso central (SNC). Una compleja red de comunicación que manda información a todos los sistemas anteriormente mencionados.

Y, ¿todos estos sistemas funcionan a la vez durante el ejercicio? La visión integrada es compleja, pero tanto el sistema de aporte de oxigeno, como el sistema de aporte de energía, deben responder de manera totalmente integral.

Esto nos hace pensar, por lo menos a mi, que  no sólo debemos entrenar el sistema cardiovascular y respiratorio mediante el entrenamiento físico, sino que dentro de nuestra planificación, debemos incluir la nutrición para aportar la energía necesaria durante esfuerzos intensos, descansar y dormir suficiente para recuperar el equilibrio del organismo y que se produzcan las adaptaciones fisiológicas necesarias,  aprender a competir y a asimilar la carga emocional del esfuerzo y la sensación de fatiga, y por último,  no olvidar que para producir una respuesta, tiene que haber un estímulo, y que a su vez para producir una adaptación, tiene que haber un entrenamiento adecuado.

Un comentario en “Fisiología integral en la Prueba de Esfuerzo (Parte I)

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